La Hormiga y la Paloma — fábula animada para niños

📖 Edad recomendada: 2-7 años · ▶ Duración: 3:01 · 💡 Moraleja: Las buenas acciones siempre vuelven

▶ El dibujo animado

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Lo que pasa en el dibujo animado

En un pueblo vive una paloma grande y bonita, que pasa casi todo el tiempo cerca del mercado. Un día, a la orilla del arroyo, una hormiga se queda asombrada mirando su reflejo en el agua y se pone a hacerle muecas, hasta que resbala y cae al arroyo. Justo entonces baja la paloma a refrescarse, ve que la hormiga se está ahogando y le tiende un junco. La hormiga se agarra a él y llega sana y salva a la orilla. Le da las gracias y le promete que se lo deberá toda la vida.

Mientras tanto, un campesino que llevaba mucho tiempo detrás de la paloma se acerca de puntillas y la atrapa con una trampa. Ya se imagina un buen guiso de paloma con verduras y setas. Pero la hormiga trepa por su pierna y le pica con todas sus fuerzas. El campesino da un salto de dolor, la paloma se escapa y el hombre se va refunfuñando que ya la atrapará otro día.

Al final, el narrador les recuerda a los niños que la paloma salvó a la hormiga y la hormiga salvó a la paloma, porque las buenas acciones siempre vuelven.

Cuento para leer

Había una vez, en un pueblo, una paloma grande y bonita. Pasaba casi todo el día cerca del mercado, donde siempre había movimiento y algo rico que picotear.

Un día, a la orilla del arroyo cercano, una hormiga iba a lo suyo. Al llegar junto al agua, se detuvo sorprendida. ¡En el espejo del arroyo se veía una hormiga igualita a ella!

—¡Mira tú! —dijo, y le hizo una mueca.

La hormiga del agua le hizo la misma mueca. Nuestra hormiga hizo otra, y otra más, y se fue inclinando para ver mejor. Y, sin darse cuenta, resbaló y cayó al agua.

—¡Socorro! ¡Socorro! —gritaba, moviendo sus patitas diminutas.

Justo en ese momento, la paloma bajó al arroyo. Le encantaba chapotear en el agua fresca para refrescarse. Cuando vio a la hormiga luchando contra la corriente, no lo pensó dos veces. Tomó un junco con el pico y se lo tendió.

—¡Agárrate! ¡Rápido!

La hormiga se sujetó al junco con todas sus fuerzas, y la paloma la llevó despacito hasta la orilla.

—¡Ay, qué susto! —suspiró la hormiga, temblando—. Creí que me iba a ahogar. ¡Gracias por salvarme! Te lo deberé toda la vida.

Pero mientras la hormiga le daba las gracias, alguien se acercaba a escondidas. Era un campesino que llevaba mucho tiempo detrás de la paloma grande y bonita, esperando a que bajara al arroyo. Se acercó sin hacer ruido y, cuando estuvo lo bastante cerca, ¡zas!, atrapó a la paloma con una trampa.

—¡Por fin te tengo! ¡Cuánto tiempo detrás de ti! —se rio, frotándose las manos—. Ya estoy deseando llegar a casa. ¡Le pediré a mi mujer que prepare un guiso de paloma con muchas verduras y setas!

La pobre paloma se agitaba, pero no podía escapar. La hormiga lo vio todo. Era pequeña, muy pequeña, pero no perdió el valor.

«La paloma me salvó a mí. ¡Ahora me toca a mí salvarla a ella!», pensó.

Y empezó a trepar a toda prisa por la pierna del campesino, sin rendirse ni un momento.

—¡Qué grande eres! ¡Eres la paloma más grande que he atrapado nunca! —decía el campesino, muy contento, sin darse cuenta de nada.

—¡Ahora vas a ver! —susurró la hormiga.

Y le picó tan fuerte como pudo.

—¡Ay! ¿Qué es lo que me pica? —gritó el campesino, saltando a la pata coja.

Mientras él se sacudía y se frotaba la pierna, la trampa se le escapó de las manos, y la paloma salió volando, libre, por encima del arroyo.

—¡Se me ha escapado la paloma! —se lamentó el campesino—. ¡Adiós a mi guiso con verduras y setas! Bueno, ya la atraparé otro día, cuando vuelva a bajar al agua. ¡No se librará de mí tan fácilmente!

Y se marchó a casa refunfuñando y rascándose.

Cuando todo se calmó, la hormiga le gritó a la paloma, muy orgullosa:

—¿Has visto? ¡Le he picado bien fuerte!

La paloma miró agradecida a su pequeña amiga. Sin ella, quién sabe si habría escapado de las manos del campesino.

Y así, queridos niños, la paloma salvó a la hormiga, y la hormiga salvó a la paloma.

Las buenas acciones siempre vuelven.

Fin. 🐜🕊️

Por qué les encanta a los niños

Preguntas frecuentes

¿De qué trata el dibujo animado La Hormiga y la Paloma?

Una hormiga se pone a hacer muecas a su reflejo en el arroyo y se cae al agua. Una paloma que había bajado a refrescarse le tiende un junco y la salva. Poco después, un campesino atrapa a la paloma con una trampa, pero la hormiga trepa por su pierna, le pica y la paloma consigue escapar.

¿Qué enseña la fábula?

Que las buenas acciones siempre vuelven: la paloma salvó a la hormiga y la hormiga, aunque es diminuta, salvó después a la paloma. Nadie es demasiado pequeño para ayudar.

¿Quién es el campesino del cuento?

Un campesino que llevaba tiempo detrás de la paloma y quería llevársela a casa para un guiso con verduras y setas. Cuando la hormiga le pica y la paloma se escapa, se marcha refunfuñando que ya la atrapará otro día.

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