La Lágrima Mágica del Muñeco de Nieve — cuento de invierno

📖 Edad recomendada: 2-7 años · ▶ Duración: 9:27 · 💡 Moraleja: Quien tiene buen corazón y ayuda a los demás nunca se queda solo

▶ El dibujo animado

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Lo que pasa en el dibujo animado

En un invierno con mucha nieve, tres niños hacen un muñeco de nieve. Le traen una zanahoria para la nariz y el sombrero del abuelo para que no pase frío. Pero se acerca la Navidad, los niños decoran el árbol y cantan villancicos, y el muñeco se queda solo. Una noche de luna llora, y sus lágrimas se convierten en bolitas de nieve. Una de ellas rueda cuesta abajo y se hace enorme, justo cuando el muñeco ve una estrella fugaz y pide el deseo de no estar solo nunca más. Los niños de la casa vecina encuentran la bola gigante y hacen con ella una dama de nieve.

En Nochebuena, Papá Noel aterriza con su reno junto al muñeco, le pone ojos de verdad y lo hace moverse y hablar. Le desea bonitas aventuras y lo invita al Polo Norte. Una niña que ha visto a Papá Noel sale en plena noche a buscarlo, pero en el bosque se asusta con un lobo y se desmaya. El muñeco de nieve espanta al lobo a bolazos y la lleva en brazos a su casa, al calor.

Allí ve a la Dama de Nieve, pero ella no puede contestarle, y él vuelve a llorar. Una lágrima toca a la Dama de Nieve y ella cobra vida, porque la magia de Papá Noel se había quedado en sus lágrimas. Los dos se van juntos a casa de Papá Noel y viven felices, con muñequitos de nieve muy juguetones.

Cuento para leer

Había una vez un invierno muy frío, con mucha nieve. Tres niños se pusieron a hacer un muñeco de nieve. Lo hicieron rodar, lo alisaron y luego se quedaron mirándolo.

—Le falta algo —dijo uno de ellos.

—¡La nariz! ¡No tiene nariz!

—¿Y si le ponemos una papa?

—Una papa no queda bien. Corro a casa, que en el almacén tengo una caja llena de zanahorias.

La zanahoria le quedó de maravilla.

—Pero creo que tiene frío, pobrecito —dijo el tercer niño—. ¡Voy a traerle un sombrero del abuelo!

Y así, cada día, los niños le traían algo nuevo. Pero el tiempo pasaba y se acercaba la Navidad. Los niños ya no jugaban con el muñeco de nieve: decoraban el árbol y cantaban villancicos. Y el muñeco se sentía cada vez más solo.

Una noche, pocos días antes de Navidad, la luna brillaba preciosa en el cielo. El muñeco de nieve estaba tan triste que de sus ojos empezaron a caer lágrimas. Las lágrimas se fueron convirtiendo, poco a poco, en bolitas de nieve, y una de ellas echó a rodar cuesta abajo, haciéndose cada vez más grande. Justo entonces, una estrella enorme cruzó el cielo.

—No quiero estar solo nunca más —deseó el muñeco de nieve.

La bola gigante, redonda como una pelota, se detuvo en el patio de una casa vecina.

—¡Guau, qué bola tan grande y tan redonda! —gritó un niño—. ¡Voy a llamar a los demás para hacer un muñeco de nieve! ¡O mejor, una dama de nieve!

Y así llegó la Nochebuena. El muñeco de nieve sentía que algo bonito estaba a punto de pasar. Y tenía razón: a lo lejos sonaban unos cascabeles.

—¡Jo, jo, jo! ¡Despacito, amigo reno!

Papá Noel aterrizó junto a la casa y bajó del trineo.

—¡Pero mira qué muñeco de nieve tan bonito! Aunque no tiene piernas. ¡Vamos a ayudarlo! Le daremos ojos de verdad y una pizca de magia para que pueda moverse.

El muñeco de nieve parpadeó, asombrado.

—¿Qué me pasa? ¡Puedo moverme! ¡Puedo hablar!

—¡Feliz Navidad, Muñeco de Nieve! Este es mi regalo para ti. Te deseo aventuras muy bonitas, y cuando termines, te espero en el Polo Norte. ¡No querrás que te pille la primavera por aquí!

—¡Muchísimas gracias, Papá Noel! ¡Buen viaje!

El muñeco de nieve se fue feliz a recorrer el bosque. Pero aquella noche no era el único que había visto a Papá Noel.

—¡He visto a Papá Noel! —susurró una niña—. La abuela está dormida, pero voy a salir corriendo a alcanzarlo.

Pasó junto a la dama de nieve del patio.

—Dama de nieve, ¡dile a la abuela que vuelvo enseguida!

La niña corrió hacia el bosque.

—Papá Noel, ¿dónde estás? Qué frío hace… Y me está dando un poco de miedo.

De pronto se oyó un gruñido. De la oscuridad salió un lobo.

—¡Pórtate bien, lobo, yo solo busco a Papá Noel! ¡Socorro!

El muñeco de nieve oyó el grito.

—¡Alguien necesita ayuda!

Corrió hacia allí y empezó a lanzar bolas de nieve.

—¡Déjala en paz, lobo! ¿A quién quieres asustar? ¡Toma esta!

El lobo salió huyendo, pero la niña, del susto, se había desmayado. El muñeco de nieve la tomó con cuidado en brazos y la llevó a su casa, al calor.

—Ha faltado poco —suspiró.

Entonces vio en el patio a la dama de nieve.

—¡Buenas noches, señora Dama de Nieve! ¡Qué bonita es usted!

Pero la Dama de Nieve no podía contestarle. El muñeco se puso triste otra vez, no quería volver a estar solo, y empezó a llorar. Una lágrima tocó a la Dama de Nieve, y ella empezó a moverse, despacito, despacito.

La magia de Papá Noel se había quedado en las lágrimas del muñeco de nieve. Y la Dama de Nieve estaba hecha, precisamente, de la bola nacida de sus lágrimas.

Y así, los dos se fueron juntos a casa de Papá Noel y vivieron felices, con muchos muñequitos de nieve llenos de vida y muy juguetones.

Quien tiene buen corazón y ayuda a los demás nunca se queda solo.

Fin. ⛄

Por qué les encanta a los niños

Preguntas frecuentes

¿De qué trata La Lágrima Mágica del Muñeco de Nieve?

Tres niños hacen un muñeco de nieve, pero antes de Navidad se olvidan de él y se siente solo. Sus lágrimas se convierten en bolas de nieve, y con una de ellas los niños de la casa vecina hacen una dama de nieve. En Nochebuena, Papá Noel le da vida al muñeco, que salva a una niña de un lobo, y una de sus lágrimas despierta a la Dama de Nieve.

¿Cómo cobra vida el muñeco de nieve?

Papá Noel aterriza con su trineo junto a él en Nochebuena, le pone ojos de verdad y con su magia le permite moverse y hablar. Después lo invita al Polo Norte, para que no lo pille la primavera.

¿Es un cuento triste?

Tiene momentos emotivos, cuando el muñeco llora de soledad, pero el final es feliz: encuentra compañera, se van juntos a casa de Papá Noel y tienen una familia de muñequitos de nieve. Es ideal para antes de dormir en invierno.

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