El Lobo y el Cerdito — cuento animado para niños

📖 Edad recomendada: 2-7 años · ▶ Duración: 5:32 · 💡 Moraleja: No está bien desearle mal a nadie, porque el mal se vuelve contra uno mismo

▶ El dibujo animado

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Lo que pasa en el dibujo animado

Un cerdito regordete acaba de mudarse junto a un bosque. El lobo se entera de que tiene un vecino nuevo, va a conocerlo y se le hace agua la boca. Haciéndose el amable, lo invita a ir al día siguiente a las siete al patio del herrero, donde hay unas manzanas buenísimas. El cerdito adivina el plan, sale una hora antes, come manzanas y hasta se lleva unas cuantas a casa. 🐷🍎

El lobo no se rinde. Lo invita al patio del molinero y luego a la feria, pero el cerdito siempre sale más temprano. En la feria se compra un barril grande y espera al lobo en lo alto de la colina. Cuando el lobo sube, el cerdito se mete en el barril, baja rodando cuesta abajo y lo hace dar volteretas.

El cerdito corre a casa y cierra la puerta con el cerrojo. El lobo golpea la puerta y presume de que igual lo atrapará, pero el cerdito le tenía preparada una sorpresa, y el lobo termina con la cola chamuscada. El narrador concluye que no está bien desearle mal a nadie.

Cuento para leer

Había una vez un cerdito regordete que acababa de mudarse a una casita nueva, junto a un bosque. El lobo se enteró enseguida de que tenía un vecino nuevo y fue corriendo a verlo.

«¡Qué bien alimentado está!», pensó el lobo, tragando saliva. «¿Cómo no lo había visto antes?»

Luego sonrió con todos sus dientes:

—¡Buenos días, vecino! ¡Bienvenido! ¿Sabes qué? Mañana a las siete, en el patio del herrero, hay unas manzanas buenísimas. ¡Vamos juntos y comemos hasta hartarnos!

—Qué amable es usted —dijo el cerdito—. Mañana a las siete, entonces.

El lobo se fue frotándose las patas: «¡Mañana lo atrapo!».

Pero el cerdito era listo y había adivinado el plan del lobo. Al día siguiente se levantó una hora antes, a las seis, corrió al patio del herrero, comió manzanas hasta quedar lleno y juntó muchas más para llevarse a casa.

A las siete en punto, el lobo llamó a la puerta.

—¡Cerdito, vamos a las manzanas!

Pero el cerdito ya había vuelto y estaba tranquilo en casa, junto a su canasta llena.

—Ay, te fuiste sin mí… Ya entiendo. Entonces mañana, más temprano, a las seis, vamos al patio del molinero. ¿Qué te parece?

—A las seis, claro —respondió el cerdito.

Pero salió a las cinco, antes de que cantaran los gallos. Cuando llegó el lobo, jadeando, el cerdito ya había terminado y corría de vuelta a casa. El pobre lobo no podía creerlo.

—¡Teníamos que ir juntos! Me enojé un poquito, ¿sabes? Para que te perdone, mañana temprano vamos a la feria, a las cinco. Te va a encantar. ¡Yo paso a buscarte!

—Te espero —dijo el cerdito.

Pero el cerdito se levantó dos horas antes y se fue directo a la feria. Allí se compró un barril grande y redondo, lo subió a lo alto de la colina y se puso a esperar.

De pronto apareció el lobo por el camino, subiendo la colina con la lengua afuera. El cerdito se metió rápido en el barril y se dejó rodar cuesta abajo.

¡Pum, pum, pum, pum!

El barril bajó retumbando, saltando sobre las piedras, y le hizo dar una voltereta al lobo. Mientras el lobo seguía en el suelo, mareado y quejándose, el cerdito salió del barril y corrió hacia su casa.

El lobo se recuperó, se sacudió el polvo y salió tras él. Pero el cerdito llegó primero, entró en casa y cerró la puerta con el cerrojo.

—¡Abre la puerta! ¡Abre la puerta! —gritaba el lobo.

—¿De verdad creías que me ibas a engañar? —se rio el cerdito desde dentro—. Olvídate, lobo, corriste para nada. ¿Ves ahora quién es más listo de los dos?

—¡Igual te voy a atrapar! —gruñó el lobo—. Espera… ¡Se me ocurrió una idea! Encontraré la forma de entrar.

Pero el cerdito también adivinó esta vez lo que tramaba el lobo y le tenía preparada una sorpresa. Cuando el lobo intentó entrar, dio un salto enorme con la cola chamuscada.

—¡Ay, ay, mi cola!

Y salió corriendo hacia el bosque sin mirar atrás.

Así, queridos niños, el lobo se quedó sin manzanas, sin cerdito, revolcado por el barril y con la cola chamuscada. Y el cerdito regordete se sentó tranquilo a la mesa, con sus manzanas.

No está bien desearle mal a nadie, porque el mal se vuelve contra uno mismo.

Fin. 🐷🍎

Por qué les encanta a los niños

Preguntas frecuentes

¿De qué trata El Lobo y el Cerdito?

Un cerdito regordete se muda junto al bosque y el lobo quiere atraparlo. Lo invita una y otra vez a citas temprano por la mañana: a las manzanas del patio del herrero, al patio del molinero y a la feria. Pero el cerdito adivina el plan y siempre sale antes. En la feria se compra un barril, baja rodando dentro de él sobre el lobo y luego se encierra en casa.

¿Qué aprenden los niños con este cuento?

Que no está bien desearle mal a nadie. El lobo quiso engañar al cerdito y se quedó sin nada: revolcado por el barril y con la cola chamuscada. También ven que pensar con calma ayuda a salir de los apuros.

¿Es una versión de Los Tres Cerditos?

Se parece a la parte del cuento clásico en la que el cerdito sale antes a las citas con el lobo y se salva gracias a un barril. Pero en este dibujo hay un solo cerdito, recién mudado junto al bosque, y no aparecen las casas de paja, madera y ladrillo.

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