Los Tres Cerditos y el Lobo Feroz — cuento animado en español
▶ El dibujo animado
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Lo que pasa en el dibujo animado
A la orilla del bosque viven tres cerditos. Los dos pequeños solo piensan en jugar, y el mayor es trabajador y serio. Como se acerca el invierno, el hermano mayor les propone construir juntos una casa de piedra y ladrillo, pero los pequeños prefieren cantar y bailar. Solo cuando el lobo empieza a espiarlos se ponen a trabajar, para competir con su hermano: el pequeño se hace rapidísimo una choza de paja, y el mediano, una casita de ramas y trozos de madera, sujeta con solo tres clavos.
El lobo llega a la choza de paja y sopla hasta que sale volando toda la paja. El cerdito pequeño corre a casa del mediano, donde los dos cantan que no tienen miedo de nada. El lobo sopla dos, tres veces y arranca todas las tablas de las paredes, y los dos cerditos huyen a la casa de piedra del hermano mayor, que justo estaba terminando los muros.
El lobo sopla con todas sus fuerzas contra la casa de piedra, hasta que se le salen los ojos de las órbitas, pero la casa ni se mueve y él se marcha con hambre. Por la noche, los cerditos presumen de lo valientes que han sido, hasta que oyen ruido en el tejado: el lobo quiere entrar por la chimenea. El cerdito mayor enciende rápido el fuego de la estufa, el lobo se quema la cola, sale corriendo pidiendo agua y no vuelve nunca más. Los tres hermanos viven juntos en la casa de piedra, felices, hasta hacerse muy viejitos.
Cuento para leer
Había una vez, a la orilla de un bosque, tres cerditos. Los dos más pequeños solo pensaban en jugar y se pasaban el día retozando. El mayor era trabajador y serio.
Un día, el cerdito mayor les dijo a sus hermanos:
—Hermanitos, el viento ya sopla fuerte en el campo y pronto llegará el invierno. Dejemos de jugar y construyamos una casita de ladrillo y de piedra que nos proteja por mucho tiempo.
—¡Ay, hermano, mejor sigamos jugando! —respondieron los pequeños, y se pusieron a saltar y a bailar como cabritillas.
Así que el cerdito mayor se puso a trabajar solo. Pero el alboroto de los pequeños atrajo al Lobo Feroz, que andaba por el bosque.
—¡Pero mira qué gorditos están estos cerditos! ¡Se me hace la boca agua!
Entonces los dos cerditos pequeños decidieron hacerse también sus casitas, para que su hermano mayor dejara de presumir.
—¡A ver quién hace la casa más bonita y más rápido! —dijo el pequeño—. ¡Yo te gano, y después juego todo lo que quiera!
El cerdito pequeño se hizo una choza de paja en un abrir y cerrar de ojos. Apenas la había terminado cuando el lobo llamó a la puerta:
—¡Toc, toc! ¿Hay alguien en casa? ¿Me abres o no?
Al ver que el cerdito no salía, el lobo tomó aire y sopló hasta que voló toda la paja. El cerdito pequeño salió corriendo y gritando:
—¡Socorro, hermanitos!
Llegó a casa del hermano mediano, que acababa de terminar su casita de ramas y trozos de madera.
—No te preocupes, hermanito. Que sople el lobo todo lo que quiera, ¡esta no la derriba! Mejor vamos a jugar.
Y los dos se pusieron a cantar: «¡No tenemos miedo de nada, jugamos un ratito más!».
Pero el lobo llegó también allí. Los cerditos se rieron de él, y el lobo tomó tanto aire que parecía que iba a tragarse la casa entera.
—¡Soplaré, soplaré y tu casa derribaré!
Sopló una vez, dos veces, tres veces, hasta que salieron volando todas las tablas de las paredes. Los dos cerditos corrieron todo lo que les daban las patas hasta la casa del hermano mayor.
—¡Hermano, qué desgracia! —gritó el mediano—. ¡El lobo ha derribado nuestras casas!
—Tranquilos —dijo el cerdito mayor—. Mi casa está hecha de piedra y ladrillo. El lobo no tiene ninguna posibilidad.
¿Y saben qué hicieron los pequeños? ¡Se pusieron a jugar otra vez! Hasta que su hermano gritó:
—¡Dejen de jugar, que viene el lobo! ¡Rápido, adentro!
—¡Abre la puerta, o soplaré y derribaré toda tu casa! —gritó el lobo.
—¡Me haces reír! —respondió el cerdito mayor.
El lobo tomó tanto aire que parecía que iba a tragarse el bosque entero, y sopló con todas sus fuerzas. Sopló hasta que se le salieron los ojos de las órbitas, pero la casa no se movió ni un poquito. Al final, sin aliento y con el estómago vacío, el lobo se marchó.
Por la noche, los cerditos estaban muy contentos.
—¡Yo no tuve nada de miedo! —presumía el pequeño.
—Silencio un momento —dijo el mayor—. ¡Creo que hay alguien en el tejado!
Era el lobo, que quería entrar por la chimenea. Pero el cerdito mayor había preparado leña seca a tiempo y encendió rápidamente el fuego de la estufa. El lobo bajó por la chimenea y se quemó la cola.
—¡Ay, ay, que me quemo! ¡Traigan agua! —gritó, y salió corriendo lo más lejos que pudo.
Desde entonces, el lobo no volvió a acercarse por allí. Y los tres cerditos vivieron juntos en la casa de piedra y ladrillo, felices, hasta hacerse muy viejitos.
El trabajo bien hecho te protege cuando lo necesitas; el juego sin preocupaciones, no.
Fin. 🐷
Por qué les encanta a los niños
- La cancioncita de los cerditos pequeños, que juran no tener miedo de nada, vuelve varias veces y es fácil de tararear
- El lobo que sopla hasta que se le salen los ojos de las órbitas es más gracioso que temible
- El cerdito mayor, trabajador y previsor, salva a sus hermanos y hasta tiene preparada la leña para el fuego
Preguntas frecuentes
¿De qué trata el dibujo animado Los Tres Cerditos?
El cerdito mayor, trabajador y serio, construye solo una casa de piedra y ladrillo mientras sus dos hermanos pequeños juegan. Para competir con él, los pequeños hacen deprisa una choza de paja y una casita de ramas y tablas. El Lobo Feroz las derriba soplando, los cerditos corren a casa del hermano mayor y su casa resiste.
¿Cómo se libran los cerditos del lobo al final?
El lobo intenta entrar por la chimenea, pero el cerdito mayor había preparado leña seca a tiempo y enciende el fuego de la estufa. El lobo se quema la cola, sale corriendo pidiendo agua y no vuelve nunca más.
¿El lobo da miedo a los niños pequeños?
No. El lobo sopla hasta que se le salen los ojos de las órbitas, se queda sin aire y acaba huyendo con la cola chamuscada: es más gracioso que aterrador. No hay escenas violentas y el final es feliz.
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