El Lobo y las Tres Cabritas — cuento animado para niños

📖 Edad recomendada: 2-7 años · ▶ Duración: 13:39 · 💡 Moraleja: Escucha los consejos de mamá y no abras la puerta a nadie cuando estés solo en casa

▶ El dibujo animado

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Lo que pasa en el dibujo animado

Mamá Cabra tiene tres cabritas: la mayor y la mediana son muy traviesas, y la menor es trabajadora y obediente. Mamá Cabra se va al bosque a buscar comida y les enseña que solo deben abrir la puerta cuando la oigan cantar su canción. Pero el lobo, que es compadre de Mamá Cabra, escucha todo pegado a la pared de la casa. La primera vez canta con su voz gruesa y las cabritas no le abren, así que va a la herrería para que le afilen la lengua y vuelve con una voz finita. 🐺🐐

La cabrita menor les ruega a sus hermanas que no abran, pero la mayor corre el cerrojo. La mediana se esconde debajo de un cesto y la menor se sube a la chimenea. El lobo se traga a la cabrita mayor, luego se sienta a descansar sobre el cesto, el cesto cruje y encuentra también a la mediana. La cabrita menor no hace ni un ruido, y cuando el lobo se va, baja de la chimenea y cierra la puerta.

Cuando Mamá Cabra vuelve, la cabrita menor se lo cuenta todo. Mamá Cabra cava un hoyo, lo llena de brasas, lo tapa con una estera y prepara un gran banquete. Invita al lobo, que se hace el inocente, se sienta a comer, la estera se rompe y el lobo cae en el hoyo caliente. Al final, todo el pueblo se reúne en casa de Mamá Cabra para comer y aplaudir juntos.

Cuento para leer

Había una vez una cabra que tenía tres cabritas. La mayor y la mediana eran muy traviesas y no paraban quietas. La menor, en cambio, era trabajadora y obediente, ayudaba a su mamá en todo lo que podía y siempre hacía caso a sus palabras.

Un día, Mamá Cabra llamó a sus cabritas y les dijo:

—Mis queridas cabritas, me voy al bosque a traerles algo de comer. Cierren la puerta cuando me vaya, escúchense unas a otras y no abran hasta que oigan mi voz. Cuando vuelva, les cantaré así:

«Cabritas, cabritas, ábranle a mamá la puertita, que les trae hojitas tiernas, leche fresca y calentita, sal para la cena y flores bonitas».

—¡No te preocupes, mamá! —gritaron las cabritas.

Mamá Cabra se fue y las cabritas cerraron bien el cerrojo. Pero, como dice el refrán, las paredes oyen. El lobo, compadre de Mamá Cabra, estaba pegado a la pared de atrás de la casa y lo había oído todo. En cuanto la cabra se alejó, llamó a la puerta y cantó con su vozarrón:

—¡Cabritas, cabritas, ábranle a mamá la puertita!

—¡Es mamá! ¡Voy a abrir! —saltó la cabrita mayor.

—¡No abras! —dijo la cabrita menor—. No es mamá. Su voz no es tan gruesa y ronca, es más fina y más bonita.

El lobo lo oyó y se fue corriendo a la herrería. Nadie sabe qué le dijo al herrero, pero lo convenció de que le afilara la lengua para tener la voz fina. Luego volvió a la casita y cantó otra vez, ahora con vocecita:

—¡Cabritas, cabritas, ábranle a mamá la puertita!

—¡Hermanita, por favor, no abras! —le rogó la cabrita menor—. Alguien quiere engañarnos.

Pero la cabrita mayor no le hizo caso y corrió el cerrojo. La mediana se escondió rápido debajo de un cesto, y la menor se metió en la chimenea, toda negra de hollín y temblando de miedo.

El lobo, con el hambre que tenía, se tragó a la cabrita mayor de un bocado. Después, cansado, dijo:

—Voy a descansar un poquito, que me duele mucho la espalda.

Y se sentó justo encima del cesto. El cesto crujió, el lobo encontró debajo a la cabrita mediana y también se la tragó. Buscó por toda la casa, pero la cabrita menor no hacía ni un ruido. Al final, el lobo se fue a su casa. Entonces la cabrita menor bajó deprisa de la chimenea y cerró la puerta con el cerrojo.

Cuando Mamá Cabra volvió y cantó su canción, la cabrita menor le abrió llorando:

—¡Mamá, nos pasó algo terrible! El lobo llamó a la puerta y mi hermana mayor le abrió.

—¡Mi compadre, que me juró que nunca asustaría a mis hijitas! —suspiró Mamá Cabra—. Ya le enseñaré yo. Toda mala acción tiene su consecuencia.

Mamá Cabra se arremangó y se puso a trabajar. Cavó un hoyo, lo llenó de brasas y lo tapó con una estera. Después cocinó pasteles, guisos y toda clase de platos ricos. Luego fue a buscar al lobo.

—Ay, compadre, no sé quién entró en mi casa mientras yo no estaba, pero mis hijitas ya no están. Preparé un banquete y te invito a comer, para que me hagas compañía.

—¡Con mucho gusto, querida comadre! —dijo el lobo, haciéndose el inocente.

En casa de Mamá Cabra, el lobo se sentó justo sobre la estera y empezó a comer con las dos manos. Mamá Cabra le daba conversación, y el lobo le echaba la culpa a veces al oso y a veces a la zorra. Ni se dio cuenta de que las brasas iban quemando poco a poco la estera, hasta que, ¡crac!, la estera se rompió y el lobo cayó en el hoyo caliente.

—¡Comadre, sácame de aquí! —suplicó.

—Me prometiste que no tocarías a mis cabritas —respondió Mamá Cabra—. Que te sirva de lección: quien la hace, la paga.

Cuando el pueblo se enteró de lo que había hecho Mamá Cabra, todos se reunieron en su casa, comieron juntos y aplaudieron con alegría.

Escucha los consejos de mamá y no abras la puerta a nadie cuando estés solo en casa.

Fin. 🐐

Por qué les encanta a los niños

Preguntas frecuentes

¿De qué trata El Lobo y las Tres Cabritas?

Mamá Cabra va al bosque a buscar comida y les dice a sus cabritas que solo abran cuando oigan su canción. El lobo escucha detrás de la pared, se hace afilar la lengua en la herrería para tener la voz fina y canta en la puerta. La cabrita mayor abre, y solo la menor, escondida en la chimenea, se salva. Al volver, Mamá Cabra invita al lobo a un banquete y lo hace caer en un hoyo con brasas.

¿Qué enseña el cuento de las Tres Cabritas?

Que los niños deben escuchar los consejos de sus padres y no abrir la puerta a extraños. La cabrita menor, que obedeció a su mamá, es la única que se salva. Y Mamá Cabra demuestra que toda mala acción tiene su consecuencia.

¿Es la misma versión que la de los hermanos Grimm?

No. Este dibujo sigue la versión del escritor rumano Ion Creangă: el lobo no se pinta la pata de blanco, sino que se afila la lengua en la herrería, la cabrita menor se esconde en la chimenea y es Mamá Cabra quien le da una lección al lobo con un banquete y un hoyo lleno de brasas.

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