El Lobo y el Conejo — cuento animado en español para niños
▶ El dibujo animado
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Lo que pasa en el dibujo animado
En un bosque a la orilla de un pueblo, el lobo lleva tres días sin comer. Cuando el conejo pasa delante de él, el lobo intenta atraerlo: lo llama con palabras dulces y le promete zanahorias que lleva en el bolsillo. El conejo le dice que tiene prisa y que ya tiene muchas zanahorias en su huerto, y se va. 🐰
El lobo sale tras él, pero el conejo conoce muy bien el bosque y lo lleva hacia una trampa: un hoyo cubierto de hojas. El lobo cae dentro, pide ayuda a gritos y le pide perdón al conejo.
El conejo siente lástima. Ayuda al lobo a salir con una cuerda y le trae un pastel de manzana, con una sola condición: que lo deje en paz. El lobo calma su hambre, se marcha avergonzado y, desde entonces, nunca más vuelve a perseguir al conejo.
Cuento para leer
Había una vez un bosque espeso a la orilla de un pueblo. Por ese bosque andaba un lobo gris que llevaba tres días con la barriga vacía.
—¡Ay, ay! —se quejaba el lobo—. Si sigo así, me voy a quedar tan flaco que me llevará el viento. ¡Tengo que encontrar algo de comer, y rápido!
No había terminado de hablar cuando, por el sendero, a pocos pasos de él, pasó saltando el conejo. Al lobo le brillaron los ojos.
—¡Eh, conejito, espera un momento! —gritó con la voz más dulce que tenía—. ¡Pero qué guapo estás! ¡Te tengo tanto cariño! ¡Ven, que te doy un abrazo!
El conejo se detuvo, pero no se acercó.
—Iría, señor lobo, pero tengo un poco de prisa. Quizás otro día.
«Siempre se me escapa», pensó el lobo. «Pero esta vez lo atrapo».
—¡Espera, no te vayas! Ven, que te doy algo rico. Tengo zanahorias en el bolsillo: una, dos, tres… ¡un montón! ¡Anda, ven un momentito!
—No quiero zanahorias, gracias —se rio el conejo—. Tengo muchas en mi huerto. ¡Me voy!
Y se marchó. El lobo se enfadó de verdad.
—¡Ah, travieso! ¡Quédate ahí, que ahora vas a ver!
El lobo salió corriendo tras el conejo, seguro de que esta vez sí lo atraparía. Pero el conejo conocía el bosque como la palma de su mano. Saltó un arbusto, dio la vuelta a un roble y pasó con cuidado junto a un montón de hojas. El lobo, que corría mirando solo la colita del conejo, pisó justo encima de las hojas.
¡Pum!
Debajo de las hojas había un hoyo profundo, y el lobo resbaló hasta el fondo.
—¡Ay, ay! ¿Cómo salgo yo de aquí? ¡El conejo me engañó! ¡Socorro! ¡Socorro!
El conejo volvió y se asomó al borde del hoyo. Allá abajo, el lobo ya no parecía nada feroz. Solo parecía hambriento, cansado y muy triste.
—¡Perdóname, conejito, por favor! —lloriqueó el lobo—. Llevo tres días sin comer nada, por eso corrí tras de ti. ¡Ayúdame a salir!
El conejo lo pensó un momento. Podía dejarlo allí y volver tranquilo a casa. Pero tenía un corazón muy bueno.
—Está bien, señor lobo. Te ayudo a salir. Pero desde hoy me dejas en paz. ¿De acuerdo?
—¡De acuerdo, de acuerdo!
El conejo corrió a su casa y volvió con una cuerda y con un pastel de manzana calentito. Ató la cuerda a un árbol, la dejó caer en el hoyo y le dio también el pastel al lobo.
Quizás el lobo había soñado con una sopa de conejo, pero el pastel olía tan bien que se lo comió hasta la última miga. Su barriga se calmó y sus mejillas se pusieron rojas de vergüenza. Subió por la cuerda, salió del hoyo y se fue al bosque con la cabeza gacha, sin decir nada.
Y desde aquel día, el lobo cumplió su palabra: nunca más volvió a perseguir al conejo.
Ya ven, queridos niños, el conejo podía dejar al lobo en la trampa, pero eligió ser bueno. Y su bondad le enseñó al lobo una lección que ninguna carrera por el bosque le habría enseñado.
No está bien ser malos: la bondad puede cambiar incluso al más malo.
Fin. 🐰🥧
Por qué les encanta a los niños
- El lobo que presume de las zanahorias de su bolsillo y luego cae en el hoyo de hojas hace reír a los peques
- El conejo es listo y bueno a la vez: se libra del lobo, pero también lo ayuda cuando está en apuros
- El final con el pastel de manzana invita a una conversación bonita: «¿Qué habrías hecho tú en lugar del conejo?»
Preguntas frecuentes
¿De qué trata El Lobo y el Conejo?
Un lobo hambriento intenta atraer al conejo con palabras dulces y zanahorias, y luego corre tras él. El conejo, que conoce muy bien el bosque, lo lleva hacia un hoyo cubierto de hojas y el lobo cae dentro. Al final, el conejo siente lástima, lo ayuda a salir y le trae un pastel de manzana.
¿Qué enseña El Lobo y el Conejo?
Que no está bien ser malos y que la bondad puede cambiar incluso al más malo. El conejo podía dejar al lobo en el hoyo, pero lo ayudó, y el lobo, avergonzado, nunca más volvió a perseguirlo.
¿Por qué el conejo ayuda al lobo?
Porque le dio lástima: el lobo llevaba tres días sin comer y le pidió perdón. El conejo lo ayudó con una sola condición, que desde ese día lo dejara en paz.
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