El Lobo y la Zorra — cuento animado en español

📖 Edad recomendada: 2-7 años · ▶ Duración: 4:15 · 💡 Moraleja: Más vale pájaro en mano que ciento volando: no cambies lo que tienes por una simple promesa

▶ El dibujo animado

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Lo que pasa en el dibujo animado

El lobo mira con ganas los peces del río y sueña con ser pescador, pero no tiene caña. Al final, para su gran alegría, atrapa un pez grande incluso sin caña. La zorra lo ve y decide quedarse con él. 🐺🦊

La zorra le cuenta al lobo que encontró un montón de filete ya cocinado, que lo escondió y que lo estaba buscando para compartirlo. Le aconseja no quitarse el hambre con ese pescado tan pobre y lo lleva colina arriba hasta un barril enorme cubierto de paja. Allí le pide el pescado «para sostenerlo» y lo anima a inclinarse para oler el filete.

El barril se tambalea y el lobo cae dentro. No hay filete por ninguna parte. El lobo le pide a la zorra que cuide su pescado y que lo ayude a salir, pero cuando la llama, la zorra ya no está. El lobo se queda sin pescado y comprende que lo engañaron.

Cuento para leer

Un día, el lobo estaba en la orilla del río mirando los peces que saltaban entre las olas.

—¡Uf, cuántos peces! ¡Ay, cómo me comería uno de esos! Podría hacerme pescador… pero no tengo caña, no tengo nada.

Estaba pensando en ir río abajo a buscar una caña cuando vio algo brillante a su lado.

—¿Y esto qué es? ¿Es lo que creo? ¡Es un pez! ¡Atrapé un pez! ¡Atrapé un pez sin caña!

Y el lobo se puso a saltar de alegría, con el pez grande entre las patas.

Detrás de un arbusto, la zorra lo miraba todo.

—Qué pescado tan sabroso tiene el compadre lobo —se dijo—. Voy a darle una lección…

Se acercó sin hacer ruido y gritó:

—¡Compadre!

—¡Ay, qué susto me diste, comadre! ¿Me buscabas a mí?

—¡A ti, compadre, justo a ti! Escucha. Encontré un montón de filete ya cocinado. Lo escondí y te busqué por todas partes para compartirlo contigo. Yo ya no puedo comer más y sería una pena que se echara a perder.

—¿Filete, comadre? ¿Dijiste filete?

—¡Sí, jugoso y delicioso! Veo que tú también tienes un pescado. No te quites el hambre con este pescadito. Te lo comes después, si te queda sitio. O mejor me lo das a mí, que, la verdad, ya estoy cansada de comer filete.

Al lobo se le hacía agua la boca.

—¡Qué bien suena, comadre! Con el hambre que tengo… Vamos a verlo primero. Al menos quiero olerlo un poquito, y después decido qué hago con el pescado.

—Vamos, que lo escondí colina arriba. ¡Llegamos enseguida!

Subieron la colina hasta un barril enorme, tapado con un poco de paja.

—Mira, ya llegamos. Está aquí, en este barril. Le puse paja encima para que nadie lo encuentre.

—¡Qué barril tan enorme, comadre!

—Me daba miedo esconderlo en otro sitio. Anda, dame el pescado para que tengas las patas libres, e inclínate a olerlo.

El lobo le dio el pescado y se inclinó sobre el borde del barril.

—No sé qué decirte, comadre. Me parece que veo algo, pero no sé qué es.

—¡Inclínate más, compadre! Yo te sostengo el pescado y te sostengo a ti.

El lobo se inclinó, y se inclinó un poco más… hasta que el barril se tambaleó y, ¡pum!, el lobo resbaló dentro de cabeza.

—¡Ay, ay! ¡El barril se mueve!

—¡Ay, compadre! —gritó la zorra desde fuera—. ¡Y yo que solo quería echarte una mano! ¿Encontraste el filete?

—¡Aquí no hay nada, comadre! ¡Ni rastro de filete!

—Seguro que alguien lo encontró antes que nosotros. ¡Qué pena!

—¿Y ahora cómo salgo de aquí?

—Menos mal que el barril no tenía tapa. Espera ahí, que yo me encargo de todo.

—Está bien, comadre. ¡Cuida mi pescado! Ay, qué hambre tengo. Tengo unas ganas de comérmelo… ¡Olvídate del filete, ya no lo quiero, cómetelo todo tú!

Nadie respondió.

—¿Comadre? ¿Sigues ahí, comadre? ¡Comadre, por favor, di algo!

Pero la zorra ya estaba lejos, por el sendero, con el pescado del lobo entre los brazos. El lobo asomó la cabeza del barril, miró a la izquierda, miró a la derecha y suspiró:

—Me engañó la zorra…

Y así, queridos niños, el lobo se quedó sin filete y sin pescado. Por un filete que nunca vio, entregó el pescado que tenía entre las patas.

Más vale pájaro en mano que ciento volando: no cambies lo que tienes por una simple promesa.

Fin. 🦊🐟

Por qué les encanta a los niños

Preguntas frecuentes

¿De qué trata El Lobo y la Zorra?

El lobo atrapa un pez grande y está feliz. La zorra le cuenta que escondió un filete delicioso en un barril y lo convence de que le deje el pescado mientras mira. El lobo se inclina, cae dentro del barril vacío y la zorra desaparece con el pescado.

¿Qué moraleja tiene el cuento?

Más vale pájaro en mano que ciento volando. El lobo entregó el pescado que tenía por un filete prometido que nunca vio, y se quedó sin nada.

¿Cómo engaña la zorra al lobo?

Con palabras dulces. Le dice que ya está cansada de comer filete y que pensó en compartirlo con él, y lo lleva hasta un barril enorme cubierto de paja. Le sostiene el pescado para que tenga las patas libres y lo anima a inclinarse cada vez más, hasta que el lobo resbala dentro.

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